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Soy Céline Escourrou, Muktakesi de nombre de iniciación.

 

Nací, crecí y viví en Francia hasta mis 22 años, hasta que me vine a Euskadi por amor. Una vida feliz con el pack completo: carrera universitaria, hipoteca, una primera hija. Todo iba muy bien, todo era perfecto hasta que la ansiedad llamó a mi puerta sin preguntarme si me venía bien. En el año 2000. Rondaban por mi cabeza preguntas verdaderamente trascendentales “¿Y esto qué es?” “¿Qué hago aquí?” Y el vértigo era tan tremendo que tuve que acudir varias veces a urgencias después de una crisis de ansiedad.

La vida sin pastillas era impensable.

No sabía nada del yoga ni de espiritualidad, no tenía ni idea de lo que podía ser. Por genética de país tal vez muy cartesiana, lo que ves es lo que hay.. En medio de esa tormenta de ansiedad en la que pensaba que estaba loca de verdad, una amiga se apuntó a yoga y me dijo que fuera a probar. No sabía ni para qué podría servir ni lo que era.

Me convenció finalmente diciéndome que se tapaban con una manta en la relajación… Fui y me quedé, ella se desapuntó muy pronto. Al poco tiempo dejé a mi psicóloga, no me hacía falta. El yoga primero me dio las herramientas para salir de la ansiedad.

Y me puse a buscar sin parar. Y el Yoga me iba dando las respuestas a mis preguntas trascendentales, una por una. Todo me “cuadraba”.

Un mes después de haberme apuntado empecé a ir a clases de meditación. Cantar Hare Krishna la primera vez me puso los pelos de punta. Hasta el OM me parecía una herejía. Unos pocos meses más tarde me apunté al retiro de meditación y silencio que organizó mi profesora, y fue un flechazo. Empecé a meditar a diario en mi casa y en la escuela.

Varios años más tarde, después de tener a mi segunda hija y después de que se hiciera suficientemente mayor, hice el curso de profesora de Yoga (2011), en Sanatana Dharma y no he parado desde entonces de formarme en meditación Suddha Raya Yoga, en filosofía védica, en Kundalini yoga e cursé una formación de 3 años de coach en desarrollo personal y espiritual, con trabajo terapéutico sobre la personalidad a través del Eneagrama. Fui nombrada Acharini (maestra) de Sanatana Dharma en 2021.

Con los años de práctica meditativa y de enseñanza de la meditación, me voy dando cuenta de todo lo que ha traído a mi vida: ahora sé que hay un sentido en esta vida, que todo lo que ves es solo una pequeña parte de lo que hay, que la vida es una maravillosa experiencia y que la felicidad verdadera, la que viene del interior, se puede alcanzar.

Si, como dijo mi Maestro Madhava, la fé es saber que esto es así porque lo has experimentado, entonces sí puedo decir que tengo fé en el Yoga, en la Meditación y en la Vida.

Y agradezco esa ansiedad por todo lo que he podido vivir gracias a ella, y esto no hace más que empezar!